Nutrición

Todos hemos oído la expresión: “Eres lo que comes”. Estudios científicos comprueban que, efectivamente, lo que comemos afecta la manera en que pensamos y actuamos. Asimismo, es importante estar conscientes de que la alimentación es la base de nuestra salud.

 

La mayoría de la gente no le da la importancia que debería a esta situación tan simple. Pongámonos a pensar cómo nos sentimos después o antes de comer; nos podemos sentir mal cuando pasamos largos periodos de tiempo sin comer o  cuando comemos en exceso, o muy bien después de una comida llena de verdes que nos energiza. 

 

Sin embargo, debido a la rapidez con la que vivimos, nos acostumbramos a estar con inflamaciones incómodas, sin darnos cuenta de que simples cambios en algunos hábitos nos conducirían a evitar enfermedades graves a futuro.

 

La comida, aunque no lo queramos ver, nos dicta muchas pautas de la vida; sin embargo, debemos estar siempre atentos a nuestros hábitos. Por ejemplo, existen alimentos a los que somos alérgicos y los consumimos sin siquiera saberlo. 

 

La comida crea sensibilidades, mismas que se traducen en alergias o síntomas físicos, y esto con el tiempo va produciendo toxicidad en el cuerpo, incrementándose con los años, y creando lo que conocemos como enfermedades degenerativas. Por ello, es necesario aprender a comer adecuadamente, cosa que depende de cada persona, concebida como individuo único, ya que no todos los alimentos son buenos para todas las personas.

 

El conocimiento y las bases teóricas de estas sensibilidades son el conglomerado de muchos aspectos como, por ejemplo, el tipo de sangre, dieta de la zona, paleo, entre otras. Éstos son conocimientos que nuestras especialistas han estudiado por muchos años. Por esto, nos comprometemos a ofrecer un coaching integral y dirigido a cada paciente. 

 

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